martes, 10 de marzo de 2015

CRÍTICA FINAL: Psycho-Pass



La verdad es que planeaba hacer una crítica a la segunda parte de este anime, pero luego pensé: ¿acaso yo como el segundo plato de tallarines rojos antes del primero? ¿Acaso pasé a segundo grado de primaria sin haber llevado primero? ¿Acaso en la universidad me dejaron llevar economía política II luego de haber jalado la I? No, no me dejaron, llevé primer grado y siempre pero siempre repito el plato de tallarines rojos. Esta es mi crítica a Psycho Pass (http://psycho-pass.com/).
Comenzamos: Psycho-Pass en un seinen que pertenece a los géneros temáticos cyberpunk y meitantei, es decir, que es una historia policial que se desarrolla en un contexto futurista en donde las máquinas ejercen una influencia significativa en la vida de las personas. Debo decir que estos géneros son de los que más me gustan. Production I.G. es el estudio que se encargó de la elaboración del animes; lo puedes reconocer ya que también ha elaborado series como Blood+, Blood C, Ghost in the Shell, Guilty Crown, entre otros. El director fue Naoyoshi Shiotani, quien ha tenido experiencia en la realización de series que también salieron del mismo estudio. Fue estrenada el 2012 con una duración total de 22 capítulos. 


Una de las ideas principales de este anime, si es que no es la principal, es que el psycho-pass es una especie de marcador del estado mental donde incluye un “coeficiente de criminalidad”, entre otras cosas, que la persona tiene. El manejo de la tecnología, la medición de los psycho-pass y sus conclusiones son ejercidos por el “Sistema Sibyl” que a la vez controla los registros obtenidos por el psycho-pass. Podríamos catalogar a Sybil como un sistema informático por su desarrollo y manejo de la tecnología, el punto es que este sistema es tan influyente en Japón que toda la sociedad está regida por dicho sistema creando así un sistema social evidentemente mucho mayor, en términos de Wallerstein, Japón es un sistema-mundo regido por el “Sistema Sibyl”. Aun así, el sistema parce ser muy efectivo tanto que te pueden detener por tener el psycho-pass alto o con un color muy oscuro (esas son las unidades de medida) aún sin haber cometido un solo delito en tu vida. Los métodos anticuados de “L” serían una burla en este tiempo. Quiero recalcar que este sistema no se limita a temas policíacos. En verdad, el “Sistema Sibyl” coacciona de tal forma a las personas que prácticamente toman su lugar a la hora de decidir aspectos fundamentales de tu vida como en que o en donde trabajar. 

La historia tiene como protagonistas a Akane Tsunemori y a Kogami Shinya o también llamado K.O.. Ellos no son pareja ni nada de eso. Ambos forman parte de la Div. N° 1 de la Oficina de Seguridad Pública e Investigación Criminal (lo llamaremos OSPIC), institución que utiliza el “Sistema Sibyl” encargada de garantizar y administrar la seguridad en Japón. La labor de la Div n° 1 es investigar y detener a personas con alto nivel de psycho-pass. Las divisiones están compuestas por investigadores y ejecutores (sicarios). Los primeros son personas preparadas de la misma institución, se encargan de las funciones administrativas además de vigilar a los ejecutores. Por otro lado los sicarios, son personas con alto nivel de psycho-pass pero que fueron recibidos por la OSPIC como “colaboradores” de los detectives, es decir, casi siempre realizan el trabajo sucio, nada mal. 


La Div. N° 1 está conformado por Ginoza Nobuchica y Akane como investigadores y a Tomomi Masaoka, Kagari Shusei, Yayoi Kunizuka y Kogami Shinya quien antes fue investigador, al igual que Masaoka, pero que a raíz del asesinato de uno de sus compañeros –Sasayama– , su nivel de psycho-pass aumentó tanto que fue imposibilitado de ejercer esa función rebajándola al de ejecutor. Kogami, es quien de alguna manera toma más protagonismo en la serie por la motivación de querer resolver el caso en la que Sasayama fue una de las víctimas ya que fue asesinado de una manera característica de una organización específica. Por el lado de Akane, la historia se centra en su evolución. Ella, por su inexperiencia, resulta siendo la mente fresca e inocente que en distintas ocaciones resalta bien en un entorno copado casi en su totalidad de temas como la muerte, la criminalidad, entre otras cosas. 

La historia presentada ya de por sí es buena. Esta cuestión de medir tu grado de peligrosidad es muy atrayente y como la desarrollan es excelente. La sociedad en Psycho-pass es una sociedad que ya internalizó completamente su confianza en ese sistema formándose una dependencia a tal grado de confiar su futuro.

Una pregunta que es crucial en la trama y que es personalizada por Akane se refiere a cómo la gente ha perdido su independencia sin darse cuenta haciéndola normal. La protagonista fue una estudiante tan resaltante que pudo elegir donde trabajar pero ella fue una excepción. La mayoría de las personas laboran en un oficio escogido por el “Sistema Sibyl”. A pesar de la temprana pregunta, ella está de lado de la “justicia” y no interrumpe el sistema a pesar de cuestionarla. De alguna manera la protagonista piensa que aquel sistema general es bueno ya que ha permitido que la sociedad labore y sobretodo que los niveles de delincuencia sea casi nula. Sin embargo, el cuestionamiento no se olvida y más bien se refuerza: ¿en qué se basan las mediciones del “Sistema Sibyl”? Esta y otras preguntas alcanzarán un clímax en los últimos capítulos siendo de lo más interesante. En gran parte, Psycho-Pass es un cuestionamiento a los modelos sociales construidos dominados por reducidos grupos de poder. Seguiremos con esta explicación más adelante.

Habíamos dicho de Akane se cuestiona algunas cosas pero ella no busca llevar a cabo alguna especie de revolución o algo así. Es como una social demócrata (:v) para para ponerlo en términos políticos actuales, pero con todos estos elementos que apareciera una contraparte fuerte tenía que ser obligatorio y Psycho-Pass te lo da con Makishima Shogo quien representa al anti-sistema de la serie y cae perfecto ya que él tiene la gran habilidad que más puede desbalancear al “Sistema Sibyl” y en sí al general. Por más que midas el psycho-pass de Makishima mientras está matando a su propia vieja no lo va a notificar como alto. Su psycho-pass no puede ser medido a pesar de haber sido la mente maestra detrás de distintos atentados en busca de revolucionar el sistema. Ello hace imposible que sea castigado por las dominator, que son las armas utilizadas por los investigadores y ejecutores que según tu nivel de psycho-pass lanzan un disparo que te pude desmayar como también te puede hacer explotar en mil pedazos. Como dije, depende de tu nivel de psycho-pass. Considero a Makishima como uno de los mejores antagonistas que he visto.


En resumen, la trama es buena y es argumentada aún mejor. Los cuestionamientos estuvieron perfectos y los protagonistas estuvieron precisos junto con sus seiyus, todo estuvo a la altura. Casi ningún personaje es innecesario. Todos tienen algo que hacer y son parte importante en el desarrollo de la historia. Solo tengo dos observaciones que no me convencieron del todo: lo primero es que Yayoi, una de las dos integrantes mujeres dentro de la Div. N° 1 además de Akane, es casi imprescindible. Si bien tiene una historia detrás que fue presentada en los capítulos 13 y 14, me pareció como un consuelo para no olvidarla ya que su historia no incide en la trama central. Creo que sin ella, la historia hubiera sido igual de impactante; y segundo, es que el personaje de Akane es interesante pero su desarrollo es muy lento mostrándose bien recién en el último capítulo. Ojo, Akane nunca dejó de ser interesante a pesar de ser inocentona y algo frágil para la labor que desempeñaba, los cuestionamientos que se hace es parte de la importancia que le doy al personaje y a la historia, sin embargo, desde el inicio ella deseaba la sobriedad que tenían Ginoza y Kogami para dejar de lado esa imagen inocente. Bueno, Akane logró eso en los últimos minutos del último capítulo. Además, se nota muy claramente que adopta esos comportamientos que ella criticaba de sus antiguos compañeros, aunque no podemos asegurarlo del todo.

Los demás protas son muy buenos y sus historias trascienden bien. Esa dicotomía de ser investigador o sicario se muestra de una manera bien paja por lo impactante y triste en los últimos capítulos con Ginoza y Masaoka, en sí, fueron buenos personajes siempre, sobretodo Masaoka, ese viejo me caía super bien y me dolió mucho cuando xxxxxx, hasta lloré. Además, todos aportan en el desarrollo de Akane, a sentir la importancia y reafirmar el cuestionamiento hacia el sistema. Kagari es trascendental para tomar el interés en la última parte y tratar de no perdernos. 

En los últimos capítulos de la serie se revelan la mayoría de los secretos que guarda el “Sistema Sibyl”. No voy a explicarlo en detalle pero hay que hacerse una paja mental con esto no solo por la serie y es que, desde mi perspectiva, es casi inevitable trasladarlo a nuestra realidad; sobretodo los cuestionamientos. ¿Cómo reaccionar al saber que el mundo está regido por personas que te dicen como vivir? ¿Cómo reconocer tu independencia y cómo recuperarla en un sistema que te coacciona sin que te des cuenta? ¿Cómo no pensar en que podrías fracasar si te pones en contra? ¿Cómo salir de un sistema que parece ser bueno aunque te sientas como un esclavo? ¿Makishima verdaderamente representa el mal, o son sus acciones justificadas luego de haberse quitado un supuesto vendaje de los ojos? Esas son preguntas que me interesaron siempre y la serie me da el gusto dopándome el cerebro con ellas por un buen tiempo.


Ahora, dejando de lado la historia y pasando a las cuestiones técnicas. El diseño de los personajes como el del ambiente me gustó. No soy fans del CG, Psycho-Pass lo usa pero no de manera exagerada así que por mí bien. Debo decir que de todos los aspectos que se puede recoger de un anime este es el que manejo menos. Reconozco que hay gente que estudia diseño, arte y esas cosas, yo no lo he hecho así que es lo poco que puedo argumentar del porqué me gustó.

El OST es bueno. Las escenas de dramatización y acción son bien acompañadas por la banda sonora y aunque no son recordables 100 %, no hay nada que reprocharles. Tiene dos openings: de los episodios del 1 al 11 el tema de titula “Abnormalize” de la banda Ling Tosite y del 12 al 22, “Out of control” de Nothing’s Carved in Stone (ese nombre más largo ¬¬…!) y dos endings: “Namae no nai Kaibutsu” de Egoist y “All alone with you” también de Egoist. Los 4 fueron de mi agrado sobretodo el primer OP. Sobre eso, ¿no les parece que la voz del vocalista que canta el primer opening es bien parecida al que canta el OP de Tokyo Ghoul?

En conclusión, si tuviera que medir el psycho-pass de esta serie basándome en su nivel de recomendación, tendría un nivel muy alto. El desarrollo de la serie, la personalidad de los protagonistas, las sub-historia que encaminan a la central, la psiquis de los antagonistas, los cuestionamientos, entre otras cosas, colocan a Psycho-Pass dentro del grupo de mis animes favoritos. Deja de leer esa tontería de blog y corre a verlo. Saludos.

PUNTAJE: 8.0