martes, 3 de marzo de 2015

Memorias de un huevón


Creador, director, redactor y corrector.


  • Nombres: Joel Sa. Co.
  • País: Perú
  • Fecha de nacimiento: 13/05/93
  • Signo: Tauro
  • Anime favorito: Saint Seiya
    • Caballero de bronce preferido: Shun
    • Caballero de plata preferido: Orpheo
    • Caballero de oro preferido: Aldebarán (¬¬...!!!)
  • Mejor anime: Steins; Gate
  • Contratos: osake.anime93@gmail.com

Soy el ejemplo típico cuando se habla de “cómo iniciaste en el anime”. Mis primeras experiencias se remontan a Dragon Ball, Digimón, Pokemón, Sakura Card Captor, Los Justicieros, Sailor Moon, el Barón Rojo y sobre todo Saint Seiya; o como yo lo llamaba en ese entonces: Los Caballeros del Zodiaco. Como leen, yo veía estas series como cualquier otro chibolo y ni siquiera me importaba de donde venían. 

¿Te acuerdas no?
Antes de los 12 o 13 años, las únicas series que veía eran las mencionadas ya que antes las pasaban por televisión. Me acuerdo que Pokemón lo daban en el canal 2 como a las 5 de la tarde y Los Justicieros los sábados en la mañana (¿?); me levantaba todos los sábados bien temprano, primero para ver Mazinger Z y luego Sakura Card Captor, en aquellos días ella era mi amor platónico (el tuyo también, no me juzgues); Digimón lo daban en el 4 igualmente que Dragon Ball Z y Los Caballeros del Zodiaco, este último creo que tuvo muchos horarios pero me acuerdo que lo daban en las mañanas de lunes a viernes. Mi acercamiento comenzó viendo sin falta esas series o “dibujos” y en las tardes me juntaba con mi patas para jugar con los chipitaps de Pokemón. Saint Seiya me gustaba tanto que cuando descubrí que comenzaron a salir las OVAS me dije: "esto no es nada comparado de lo que he visto antes". Seguramente muchos igual que yo esperaban meses para que vayas al mercado y compres tu VCD con las dos OVAS respectivas. El internet cada vez agarraba más auge y en mis clases de computación aprovechaba el internet para ver imágenes de los caballeros dorados, leer un poco de lo que recién había descubierto: el manga, imprimía las armaduras para luego dibujarlas en mi casa, entre otras cosas. Dragon Ball y sobre todo Saint Seiya, fueron los pilares que sin querer queriendo, me empujaron a esto que es la animación japonesa. 

Luego de ese carga montón mental, lo demás llegó "solito". Dragon Ball ya había terminado así como Sakura y Sailor Moon, solo me quedaba Saint Seiya y me parece que Digimón aún continuaba en emisión (en esa época gloriosa del canal 4) y también Pokemón en un canal de cable. A las demás series ya les había perdido el rastro sin ver el final. Gracias a mi capacidad de crítica cada vez mayor por mi edad y las demás series que vi; recién a partir de los 15 y 16 años comencé a cuestionarme sobre el origen y el estilo de este tipo de series en la cual había reconocido cosas particulares que las diferenciaban de series notoriamente norteamericanas como Los Padrinos Mágicos, Power Rangers y demás. Yu-Gi-Oh!, Naruto, saber de la existencia de Evangelion y Death Note me obligaron por lo menos a informarme de ellas aunque no las haya visto en ese entonces.


Yo, como muchos otros, vivimos una época de oscurantismo donde las apariencias y el qué dirán eran temas que muchas veces cubrían todo nuestro razonamiento. La pubertad e inicios de la adolescencia estuvieron marcadas por una música que se escuchaba por donde pases y la tenías que escuchar porque si no, estabas excluido. Era una época en la cual parte importante de tu vida era asistir a los "quinos" (onomásticos de los quince años), conseguir enamorada, chupar con tus patas, etc (no me juzguen, ustedes también lo hacían). Letras profundas como "pégala, azótala", "a ella le gusta la gasolina" eran nuestro día a día y nuestra excusa para "puntear a las flacas en los tonos". Todo eso me alejó en cierta manera de muchas de las actividades que realizaba, la música que escuchaba, las aficiones que tenía incluida el anime. 

Sin embargo, Goku-sama no se había olvidado de mí. Es verdad, me desvié del camino pero Goku-sama siempre me estuvo acompañando para que no me perdiera. En el último año del colegio comencé a llevar ese proceso de maduración, no del todo de hecho pero me ayudó a fortalecer un poco más mi identidad. Es curioso porque supuestamente comencé a madurar como muchos otros pero lo hice retomando muchos de los gustos que tenía antes de mi etapa oscurantista, sobre todo en dos aspectos: la música y el anime. No digo que quien escucha reggaetón y esas cosas no sea maduro (¡jajajajaja!), lo que digo es que yo lo escuchaba para caer bien, no porque de verdad me gustaba. Terminé el colegio gritando al mundo que odiaba el reggaetón y la salsa. Led Zepellin, AC/DC, Nirvana, Gorillaz, Mago de Oz, Iron Maiden, Rata Blanca, Metallica y muchos más, me ayudaron a relajarme y a concentrarme en los ocho meses que me preparé para entrar a la carrera de historia en San Marcos. Para estudiar una ciencia social hay que ser críticos. No les mentía cuando les dije que cada vez me volví más crítico a partir de mi último año en el colegio y ayudó también lo inútil que era en las matemáticas. Durante esa época mi mamá no me dejaba hacer otra cosa que no sea estudiar, era prácticamente imposible tirarse un día viendo una serie de 12 o 24 capítulos; empero, el destino me tenía algo preparado. 

Pasaron 8 meses luego de haber terminado el colegio cuando me entregaron mi certificado de entrada a la universidad. Eso fue en agosto y según la política de la universidad, las clases inician siempre en abril de todos los años. ¿Qué creen que hice en ese lapso de agosto hasta abril? Las fiestas me aburrían porque hasta ahora sigue dominando el tipo de música que detesto y aun no reconocía lugares donde tocaban rock y podía vacilarme pogueando toda la noche. Mi ambiente era mi casa (soy muy hogareño desde entonces) y aunque paraba misio, las liberadoras propinas en reconocimiento por el esfuerzo en el ingreso a la universidad, contando con que no tenía enamorada y ni siquiera tenía intención de tenerla, me ayudaba a que siempre pero siempre salía S/. 2.50 de mi bolsillo para comprarme un disco y retomar por fin con libertad lo que había dejado tan abandonado. 

Mi reacción al no entender el final de NGE.
“No perdía el tiempo”, además de escuchar música y ver animes, también tocaba guitarra y leía, bueno, además de a la computadora (no contaba con internet) y limpiaba mi casa mientras mis papás trabajaban. Esa es una de las ventajas de estar joven y que tus papás aun te mantengan. Durante ese periodo conocí cara a cara a Full Metal Alchemits, Death Note, Evangelion, Code Geass, Hell Girl, Doraemon, al Estudio Ghibli, One Piece, Elfien Lied, las OVAS de las saga de Hades ya estaban por acabar y cuando acabó salió el grandioso Saint Seiya: The Lost Canvas, seguía viendo Naruto, y así también, cada vez más se agudizaban mis gustos optando por esos animes que me hacían reflexionar más que otros. Evangelion, Death Note por ejemplo fueron un orgasmo en su momento aunque no entendí ni mierda el final de Evangelion. Durante esta época también fue mis primeros contactos con el fan-service con Omamori Himari por ejemplo. Las veces que me iba a internet comenzaba a nutrirme más y más sobre lo que ya reconocía totalmente como anime. Alquilaba una hora o una hora y media, guardaba toda la información que podía y la leía en mi computadora. Reconocí no solo el placer de ver anime sino también el de escucharlo. Cada anime visto era también un opening o un ending descargado al celular y canción descargada al celular era canción que tenía que intentar sacarla en la guitarra. Fue un buen tiempo pero tenía que terminar; así como así llegó abril y lo más importante era el comienzo de la universidad.

Menos mal, la universidad no me desconectó totalmente de los demás pasatiempos que tenía. Tenía que leer por obligación, la música siempre estuvo ahí pero el ver anime y tocar guitarra si bajaron considerablemente y bueno, tenía que ser así. Las actividades que realizaba en la universidad coparon la mayoría de mí tiempo pero siempre me daba una escapada un fin de semana para ver uno que otro disco. En verdad, esa es mi realidad. Aún sigo en la universidad y esa es casi mi rutina. La llegada del internet a la casa ayudó también en esos momentos en la cual las copias eran más importantes que un DVD. School Days, Higurashi No Naku Koro Ni, Cowboy Bebop, Lain, Bokurano, Gosick, Beck, la mamada de Yusuga No Sora, High School of the Dead, y muchos muchos más fueron mis acompañantes los fines de semana cuando terminaba de leer (de hecho no les voy a mencionar todos los anime que he visto y estoy nombrando esos animes no porque me hallan parecido los mejores, en verdad solo pongo los que me vinieron a la mente.). Conocer a Steins; Gate fue un antes y después, es por eso que siempre hablo de una clasificación distinta. Mi anime favorito es Saint Seiya por lo que representó en los casi 22 años que tengo pero el mejor anime que he visto es Steins; Gate por todo los sentimientos que me generó desde el opening del primer capítulo hasta la última escena de la OVA (la película estuvo a media caña). 


CRISTIIIIIIIIIIIIIINA-DESU!

Aun no acabo la universidad y aunque estoy más afuera que dentro, desde que tengo internet en casa, o sea desde mi primer año, siempre participé en esos pequeños debates por Facebook sobretodo. Al igual que leer, me gusta escribir lo que pienso y es que a eso me voy a dedicar en mi labor de historiador. Me gusta el anime y no lo voy a dejar de ver, me tomaré un tiempo para todo. La idea del blog nació justamente por esa cuestión de dar mi opinión. No me considero más que un comentarista cualquiera, la diferencia es solo que yo decidí crear un blog para tener un formato más grande en donde pueda escribir todo lo que pienso y los pocos aún que han leído las aún pocas reseñas y críticas que hecho se darán cuenta de que escribo bastante. Lo que redacto es netamente una cuestión personal casi nada profesional. Nunca he llevado clases de arte ni de animación, solo tengo mi experiencia en los animes que he visto y los dibujos que hago en cualquier cuaderno que encuentro. 

Me considero un tipo abierto en el sentido de que tengo “correa”; no me afecta que me putees en un comentario porque yo lo hago cuando escribo. Redacto en este blog como para liberarme aunque a la par trato de perfeccionar mi manera de redactar ya que la considero mala; es por eso que a pesar de que no reservo mis buenos modales en las palabras que uso al escribir, si trato de que las ideas se entiendan usando (creo yo) correctamente los signos de puntuación por ejemplo. 

No sé si admiro pero reconozco y respeto a muchas personas que ya tienen experiencia escribiendo en blogs, no considero esto una competencia y me gusta leer a otras personas que escriben y me gusta más cuando aún comienzan a hacerlo como yo. También veo youtubers pero en verdad recomiendo leer. Leer es mejor compas pero reconozco la ardua labor de subir un video a You Tube. Si de leer se trata, detesto leer a los estructuralistas franceses. Bourdieu me llaga al pincho por su supuesto reconocimiento de la historia como una ciencia pero reconozco su visión en la cual pone a la sociología como la totalizadora en relación con las demás ciencias sociales, además de su manera pendeja de escribir. Poco a poco me están llegando a la coronilla los recientes estudios sociales dándole un enfoque “teórico cultural”. Me gustan los temas de historia política reciente abordándolos desde la perspectiva de la Escuela de Cambridge: pensamiento político y… esto no tiene nada que ver con animes. Bueno, es que la verdad detesto a Bourdieu y de paso a los neo liberales. 

Para terminar, espero no dejar de escribir aquí. No tienen idea de lo relajante que es leer algo que tu haz hecho con esfuerzo a pesar de que recién comienzo y el espacio de blogs en la red es muy amplio. No tengo ni idea de cómo una persona encuentra y leyó un blog que no es fácil de encontrar como el mío por su reciente creación, pero parece que voy por buen camino. Sin más, no tengo nada que escribir. Nos vemos. 


Me llegas al huevo Bourdieu.