sábado, 28 de marzo de 2015

CRÍTICA FINAL: The Parasyte (寄生獣)

Cuando salió el primer capítulo de esta serie me animé a escribir una reseña –era de mis primeras entradas pero habían muchos ánimos de escribir– para predecir tal vez lo que podríamos encontrar en ella. El link de esa reseña está [aquí] y no es por pavonear pero, sin haber leído el manga, no me equivoqué en muchos de los aspectos que presentó la serie y que hablaremos en esta publicación. Luego de 24 capítulos, esta es mi crítica a “The Parasyte”. 



No es nuevo para nadie que este anime está basado en el manga del mismo nombre, creado por Hitoshi Iwaaki, que se publicó desde el año 1988 hasta el año 1995. Más tarde, luego de casi dos décadas, el estudio MAD HOUSE y Kenichi Shimizu, quien asumió la dirección, nos presentaron su adaptación al anime sin abusar mucho de su subjetividad en el tema central, y menos mal que lo hicieron así, ya que su trama es lo más resaltante que tiene siendo necesaria captar la idea original. Esta idea central podría ser, solo para darnos una idea, como una concientización de la naturaleza humana, sus acciones y consecuencias. Les daré mis argumentos.


LA HISTORIA



Puedes no estar de acuerdo con las palabras que escogí para el tema central, pero seguramente me darás la razón de que lo mencionado no está tan alejado de lo que la serie quiere transmitir y la verdad, no es tan difícil de descubrirlo. Cuando leí comentarios en distintos medios luego de ver el capítulo final, muchos reconocían muy bien las distintas interrogantes que surgieron al transcurrir la serie y los personajes portadores de esas preguntas. No sé si el manga tenía como objeto que el lector cuestione su naturaleza y sus acciones en la tierra, pero al finalizar el anime muy gustoso leía los comentarios que hablaban del mensaje que recogían de la serie.


Que la hayan captado tal vez fue más fácil hoy que cuando salió el manga. ¿A caso en la década del 80 el mundo se preocupaba por la contaminación ambiental, el reconocimiento de los derechos de las minorías, la defensa de los animales, etc? No, al mundo le importaba un pepino. Por ejemplo, hace unas cuantas décadas se creía que el agua era un bien inagotable. Ahora, inclusive se cree que en el futuro habrá hasta guerras por el agua. El manga de Hitoshi, sin duda, fue completamente innovador y aseguraría que hasta controversial si es que supiera como fue la recepción del manga. Pareciera que él dibujó el manga en esta década donde aquellas problemáticas mundiales, son parte de la agenda de todos los países en el mundo. Entonces ¿por qué muchos fans del anime entraron modo “ON RELEXIÓN” luego del final? Fácil, "The Parasyte" aborda una problemática muy actual sin muchos enredos filosóficos adaptando la serie a todo tipo público.



No sabemos porque carajos los parásitos llegaron a la tierra. En la reseña mencioné que me parecía muy interesante que un bicho que se mete al brazo de una persona se pregunte unos minutos después sobre cual su razón de vivr, de dondé viene y por qué llegó ahí. Ni el anime ni el manga te da una respuesta pero aquellas interrogantes desde el inicio estuvieron ahí y a pesar de que no tuvieron respuestas, el final no fue malo. Si sabíamos de donde venía Migi no importaba, ello solo iba a aportar a la ficción de la serie. Lo importante era responder casi las mismas preguntas pero para Shinichi que es humano como yo y como tú. 

La llegada de los parásitos es un rompimiento al modelo de vida que tienen los humanos, pero aquella complejidad solo se presenta en Shinichi y su entorno. Solo unos pocos tuvieron la “dicha” de conversar sobre la complejidad de la vida con su brazo parlante; haciendo que más parásitos como Tamura Reiko se le acercaran. 

Para la mayoría de la sociedad, los parásitos son un peligro para la humanidad ya que se alimentan de humanos. Y la mayoría de los parásitos les importa muy poco su propia naturaleza y solo viven para comer. Se nota muy claramente la distancia entre propios humanos y propios parásitos. Visiblemente aquí se habla de aquellos postulados sobre colocarte en el papel del otro. Otro punto clave que da la serie es sobre la idea de sobrevivir. Migi no siente culpa a la hora de asesinar ni tampoco cree que sus colegas, primos, hermanos (que sé yo) deban tener algún sentimiento parecido a ese a la hora de asesinar y comer humanos. No me quedó muy claro si era porque de verdad los parásitos no tenían sentimientos. Tú me puedes decir que ellos no los tenían, pero, eso no me queda muy claro. Creo más bien que su sentido de empatía era aún poco desarrollada. El ejemplo de Tamura Reiko es muy claro al demostrar que los parásitos si tenían sentimientos hacia otros. El mismo Migi se despide tristemente de Shinichi. Además, está un poco justificado no sentir pena a la hora de degollar a una persona si es que las ves como tu almuerzo. Es como si a la hora de comer un arroz con pollo te entre una pena que desistas de comerlo y comiences a criar pollos. No, eso no sucede. No generalmente por lo menos.

Al final, solo unos pocos deciden mantener la misma vida en la que tienen que comer solo humanos. En sí, casi la mitad de la serie, con Hirokawa y Tamura, se entiende que más que una dominación mundial por parte de los parásitos, el verdadero objetivo era adaptarse a la vida en la tierra; eso incluía compartir la hipocresía humana al nivelar, según su criterio, lo bueno y lo malo y consumir lo que la raza humana considera lo que si se debe comer. 



En sí, esta viene a ser la moraleja que te deja serie ¿Quiénes cuernos son los humanos para determinar lo bueno y lo malo? Lo hipócrita es justificar el matar animales y plantas con el fin de vivir aprovechándonos de que tenemos mayor capacidad para defendernos mejor, pero cuando llegan estos seres que son mucho más fuertes que nosotros, los tomamos como seres indeseables. Migi se encarga de refregarnos en la cara todos los capítulos eso y lo seguiría haciendo ya que, si bien Shinichi al inicio desiste de asesinar a Gotou, al final lo termina haciendo por instinto de supervivivencia resumiendo así la vida: sobrevivir. Por último, me pareció sumamente bueno cuando en el último capítulo se muestra otra vez Uragami; demostrando así, que con parásitos o sin parásitos, el mundo es una mierda. Volviendo nuevamente a que el problema somos nosotros mismos. 

LOS PERSONAJES

Los personajes que tiene la serie son muy interesantes. Las preguntas constantes sobre su propia naturaleza se presentan tanto en parásitos como en humanos. Tamura Reiko, es de la puta mare. Me preocupaba en estar muy atento para analizar bien el personaje y creerme que de verdad, ella sentía empatía por otros. En un capítulo se bajó a 4 parásitos en una, pero en otros, asiste a conferencias sobre empatía, cuida a su bebé y hasta llora por el antes de su muerte. Sumamente inteligente y comenzó a dar el aporte existencial, además de Migi, sobre la naturaleza de los parásitos. Que su manera de ser no se limitaba a desenrollar su cabeza y asesinar para comer. Por ese lado también va Hirokawa, un humano que declaró abiertamente estar de lado de los parásitos. Ese capítulo fue excelente.

Quién representa a ese lado contrario de Tamura Reiko, en definitiva es Gotou quien viene a ser el último enemigo a vencer. La pelea no me convenció mucho en el final. Prefiero la pelea del manga, pero el simbolismo que tiene que él haya muerto por una barra de fierro oxidada como producto de la contaminación ambiental generada por los propios humanos es clave

En el caso de Shinichi y Migi, forman una pareja con mucha química. Muy interesante en los momentos es que salían a disputar la posición “humana” representada por el primero y la posición medió “escéptica” por parte del segundo. Migi cayó también –y mucho tuvo que ver la seiyu Aya Hirano– que de verdad fue triste cuando supuestamente murió; y cuando se fue, el ambiente se puso muy nostálgico. 

Shinichi, sin duda, ha sido uno de los personajes con mejor desarrollo y evolución de los últimos par de años de animes y bueno, este es una serie en donde tus experiencias ejercen mucha influencia en tu modo de pensar. 



LO DEMÁS

Si bien considero a la historia y a los personajes como lo más importante de la serie, hay otros aspectos que también son muy resaltantes. Uno de ellos son las peleas. Al inicio pensé ¿qué tan impactantes pueden ser las peleas de dos tipos parados donde solo sus cabezas se mueven? Pero nada que ver, las peleas en "The Parasyte" son muy buenas. Hay mucha acción en los combates: la pelea con el Sr. A, la pelea de Tamura con un grupo de parásitos, la de Shinichi con Shimada, en sí, no me acuerdo de una pelea que de verdad me decepcione. Pero les juro que pensé que las peleas estarían solo porque tenían que estar.

A pesar de ser un anime gore, la censura trató de estar al mínimo y eso fue positivo. Prácticamente no dejó nada a la imaginación. Si bien el diseño de los personajes en el anime tomó un estilo diferente que en el manga, no estuvo mal. La historia se ubica en un contexto actual por ello la presencia de tecnología moderna y la ropa de Shinichi haciendo menciones sobre filosofía daban risa. Lo jodido desde el inicio hasta el final fue el CG. Horrible a más no poder, las personas parecían muñequitos de plástico o de legos. Ojos horribles y cejas abundantes. Qué pena que eso no haya mejorado.

La música de la serie fue para muchos particular. Muy pocas series dejan de lado los violines y pianos y se atreven a mostrar dubstep. Lo negativo es que casi la mitad de toda la serie todo era dubstep: para pelear dubstep, para correr dubstep, para almorzar dubstep, para ir al baño dubstep, para tirarse a Murano dubstep; todo dustep. La banda sonora recién comenzó a justificar su sueldo a partir de la segunda mitad de la serie. El opening es de la puta mare pero es preferible mil veces más la versión reducida en la serie que toda completa. El grupo Fear and loating Las Vegas hace de Let me hear un combinado de pop, trush metal, electrónica y no sé qué cosas más que no me convenció del todo AL INICIO, luego de escucharla unas 20 veces, te acostumbras y te loqueas. El ending pasa, no es malo pero nada resaltante desde mis gustos.



Para acabar, deseo hacer las menciones especiales a las flacas de la serie, a Murano y a Kana. El caso de Murano es gracioso ya que todos sabíamos que Shinichi se iba a quedar con ella pero jodía que su importancia en la serie haya sido casi reducida a repetir la frase “¿Eres Shinichi-kun verdad?” y a indignarse y llorar por la puras. Sin embargo, yo me decía ¿qué más puede hacer la pobre Murano? No me quejo del personaje, es completamente inútil pero es la pareja de Shinichi, así que es inevitable que esté ahí. Además, es un personaje bonito desde mi subjetividad de lo que creo que es mejor estéticamente. Por otro lado, por más que veo que Kana tiene más fans, no veo el sentido de su existencia en la serie. Tampoco es que las dos se hallan desarrollado (excepto en lo físico por parte de Murano), pero Kana tiene el poder de sentir parásitos y la serie no te da ninguna pista del porqué lo tiene justamente ella. SI bien la parte que muere fue impactante, ella no representa nada. Es la flaca que podía sentir parásitos, pero que no lo termina de descubrir del todo, estaba enamorada del protagonista y que muere por chismosa. Prefiero a Murano a pesar de todo lo pesada que es. El caso de Kana es un vacío que te deja la serie. Hubiera sido muy interesante que se trate de plantear una respuesta a su habilidad.

Como conclusión no sé qué cuernos decir. Muchos hablan del anime como un medio para divertirse, pasar el rato; que en sí no está mal, no tiene absolutamente nada de malo. El punto es que una serie como esta cumple todo pero además, te llevan unos pasos más allá. "The Parasyte" puede ser una gran metáfora sobre existencialismo y psicoanálisis. Si te da flojera pensarlo, bueno, normal.


PUNTAJE: 8.0